"Yoga is a journey from dependancy to independancy" TKV Desikachar

sábado, 29 de noviembre de 2014

Integración. Oxímoron de los tiempos.

Hay palabras que tienen vida eterna. Y hay otras que son activadas de acuerdo a los ciclos de la luna…
Cansancio tiene sonido propio. Vida en sí misma.
Silencio es del grupo de  las palabras despiertas.
Recurso es una palabra robada al tiempo. Eficiencia también.
Pero tengo dudas sobre la palabra integración. No puedo recordar cuándo empezó a existir.
Lo más lejano que evoca mi memoria es un mundo infantil en donde no entra esa palabra. La vida como un sinfín de vivencias y sensaciones cocidas entre sí.  Un momentum plasmado en colores, sabores, olores, texturas, sonidos, hechos, actos, experiencias. Personas.
Martita enseñándome a andar en bicicleta. Dolor de panza. El abuelo Miguel contándome algún cuento para dormir. Buñuelitos de acelga. Bichitos de luz aplastados en mi piel. Mamá peinándome en el desayuno. Uniforme escolar. Arboles de peras. Muñequeras de mujer maravilla….  Sigo sin dar con integración.
Y, sin embargo. Hoy se da el lujo de aturdirme como si hubiera precedido mi existencia. Y mi memoria, claro está. Títulos en los diarios. Discursos políticos. Diálogos terapéuticos. Mensajes de amigos. Pero los que se arroban todos los derechos son los llamados integradores de las camadas yoguísticas, espirituales, místicas, sanadoras, auto-sanadoras, auto-sustentables y auto. Y yo voy detrás de ellos a por mi integración.
En esa búsqueda encuentro rostros muy sonrientes. Cuerpos armónicos y flexibles. Símbolos nativos. Flores que explotan de tanto color. Puestas de sol. Huertas orgánicas. Miradas robadas al cielo. Dulces melodías. Y justo cuando creo encontrarla…. se escurre finamente entre los dedos. Entonces tengo que tomar una decisión. Titulo a mi indagación frenética la búsqueda del oxímoron.
Integración. Tengo un mensaje urgente para vos. No sé si quiero seguir buscándote. Si te arrobas el protagonismo de los tiempos, quizás nunca hayas comenzado a existir. Porque, al menos adentro, bien adentro, quizás nunca dejaste de hacerlo.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Satyam: en busca de la esmeralda perdida.

Los estrategas del marketing, ¿sabrán que bajo los rótulos “shampoo reparador de puntas”; “antifrizz”; “rulos perfectos”; “cabellos castigados”; “prolongador de color” lo único que prima en mi inteligencia selectiva de góndola de supermercado es –literalmente- OLER cada shampoo para escoger el que se corresponde con el perfume indicado? Ese es el criterio de búsqueda en mi caso. Sólo la experiencia del perfume brotando de mi pelo después de un baño tiene el peso suficiente para “echar por tierra”*  tantas horas y estrategias de comunicación, diseño, etc. Por más palabras, por más teoría que conozca o haya leído o escuchado, una parte mía sensará y resonará sólo con aquello que reconoce como “verdad”: “Este shampoo huele bien; ¡adentro!”. Para mí. En este momento.
Eso puede cambiar. Y entonces se convertirá en una nueva verdad. Para mí. En ese otro momento.
Creo que a nadie le debe importar demasiado cuánto tiempo desperdicio en el supermercado oliendo como un oso hormiguero las tapas de envases de shampoo. Sin embargo… 
Los yoga sutras de Patánjali mencionan dos tipos de “verdades”. Aquello que tiene sentido para mí hoy. Y aquello que ES. 
No me voy a meter con esta última (aquello que ES) porque ya bastante tenemos con “esa verdad que es para mí hoy” (satyam). El término alude también a la idea de “realidad”; aquella realidad que es tal para mí hoy. 
¿Cuál es la realidad para mí hoy? Entre otras cosas, enseñar yoga. ¿Qué es yoga para mí hoy? ¿La respuesta a una clase de pranayama que puede brindarme un alumno del profesorado o buscar-inventar la manera para que el efecto que tiene esa técnica llegue a aliviarle el dolor a un alumno que no está buscando ser profesor de yoga sino dormir a la noche? ¿Yoga es refinar un estado de conciencia o mejorar la calidad de vida de una persona que jamás escuchó ni escuchará la palabra “samadhi”? ¿Las enseñanzas del yoga en mi vida se aplican cuando dedico horas planificando la siguiente clase o cuando decido irme a dormir para llegar a las ocho horas? ¿Yoga se impregna en mi vida cuando hago mi práctica meditativa o cuando me brotan preguntas sobre el shampoo bajo la ducha?
Y ahora todos. ¿Cuál es la verdad para nosotros ahora, hoy? ¿La que responde a cada acción cotidiana casi como una respuesta mecánica a la hora de levantarnos, manejar, comer pero también a la hora de responder una pregunta de alguien? ¿La que nos lleva a gesticular, grabar posturas corporales, usar frases, manera de comer, “pautas” de conversación casi idénticas y seriadas a la hora de comunicarnos? ¿La que descubrimos hoy en el psicoanalista o la que soñamos esta noche? ¿La que nos lleva a una búsqueda irrefrenable por encontrar “el olor indicado de shampoo” en cada nuevo curso, técnica, seminario, escuela, clan, linaje, clase, libro, grupo, comunidad? ¿Cuánto DE TODO LO QUE LEO Y ESCUCHO es verdad para mí hoy? No desde la aplicación de una disciplina prusiana sino desde aquello que HACE sentido para mí hoy. ¿Cuánto de las sociales que hago realmente QUIERO hacer? ¿Cuántas de las sonrisas que ofrezco brotan de ese lugar único y genuino que me dispara sonrisas con el otro? Si en vez de castigarnos por lo que no nos sale. Por aquello en lo que “no somos exitosos”. Por aquello que todavía no tenemos respuestas. Si en vez de querer encontrarlas, nos seguimos preguntando una y otra vez ¿qué quiero realmente? ¿quiero realmente dejar de comer chocolate? ¿quiero realmente vivir con esta persona? ¿quiero realmente dedicarme a ser médico o en verdad adentro mío una voz susurra “volar en parapente”? ¿voy a una clase de yoga porque quiero bajar mi stress o porque me proyecto en el cuerpo-mente-alma ;)  de la belleza que hace contorsiones en el programa de cable? 
Según los sutras, desde el momento en que reconocemos y nos “asentamos” en nuestra propia verdad (verdades), todos los “frutos de nuestra acción” llegan a nosotros. Esto es, desde el momento en que no nos mentimos a nosotros mismos; desde el momento en que vamos despejando algunas preguntas y respuestas internas, la “eficiencia” de nuestras acciones es un hecho. 
No es fácil ligar la teoría con la práctica. No es fácil integrar adentro y afuera. No es fácil la unicidad entre la red. No es fácil romper con esa fuerza atávica arrolladora que nos insta a repetirnos hasta la eternidad… Sin embargo.
Hay un único perfume de shampoo que hoy brota en mi pelo. 


sábado, 23 de agosto de 2014

SALUD FEMENINA: Yoga y Ayurveda

Existe todo un "apartado"  específico en medicina ayurveda que trata sobre "condiciones femeninas". El yoga terapéutico se basa en esa información para abordar de manera original a esos desórdenes.
Juntos, yoga y ayurveda, proveen de herramientas valiosas y eficaces para comprender el potencial de nuestra condición femenina, así como para prevenir y armonizar cualquier desarreglo de nuestra naturaleza.

Esta jornada está orientada a toda mujer que realmente sienta un llamado de transformación hacia una mejor calidad de vida para ella y su entorno. Y esta jornada es también el resultado de un interés genuino y un trabajo concreto de INTEGRACIÓN entre el conocimiento y la experiencia transitada entre María Laura y Gabriela.

Serán 9 horas de teoría y práctica de yoga terapéutico y ayurveda, completamente integradas en función de un eje que las une: la sanación del Femenino. Más allá de lo vivencial, las asistentes recibirán contenidos y herramientas precisas y concretas para aplicar en sus vidas y/o para guiar a otras mujeres.


Sábado 6 de diciembre de 9.00 a 18.00hs 


Informes e Inscripción previa:
gabrielabinello@hotmail.com
dra.laura.colombo@gmail.com
1165206511
Cupos reducidos


miércoles, 9 de julio de 2014

Chennai, una vez más.

Estoy en Chennai, India, estudiando hasta el 23 de julio. Las clases grupales continúan regularmente hasta ese día con diferentes reemplazos.
A partir del 25 de julio retomo todos mis horarios habituales de clases grupales e individuales.
Los espero a mi vuelta, inspirada y contenta de poder compartir parte de mi experiencia.

domingo, 15 de junio de 2014

Alegría, ¿dónde estás?


Hay un canto que proviene de los Upanisads, parte de los Vedas,una de las fuente del conocimiento del Yoga y otras escuelas filosóficas de la India. El canto va convocando a diferentes fuerzas de la naturaleza para que vayan nutriendo diferentes partes y funciones del cuerpo y la mente. Así es como, por ejemplo, le pide al sol que nutra a la vista, a la luna que nutra a la mente, al fuego que nutra la capacidad para expresarnos o comunicarnos, entre muchos otros. A su vez, el canto dice "que eso (lo nutrido por el sol, por ejemplo), nutra mi corazón. Que eso (en mi corazón) me nutra por entero. Que eso (mi totalidad) nutra mi ser más íntimo. Y que, sólo desde ese ser más íntimo nutrido, pueda expandirme y nutrir a mi entorno. El canto habla de que, a medida que todas nuestras capas van siendo nutridas, nos tornamos más livianos (de hecho así se llama "laghunyasa") y, sólo a partir de que fuimos nutridos capa a capa, podemos nutrir con lo mejor de nuestra esencia, con lo mejor que tenemos, a los demás.
¿Quién no quiere la fórmula de la felicidad? ¿Cuántos de nosotros queremos ser felices y que los demás también lo sean? Sin embargo, ¿por qué cuesta tanto, a veces?
Yoga dice que existen dos tipos de alegría: una alegría más inmediata asociada a la concreción de nuestros deseos y a la búsqueda de la misma en el "afuera". Esa alegría puede ser muy intensa. Así como "evaporable" en una milésima de segundo. Es una alegría dependiente de que las cosas se cumplan tal como las deseamos, proyectamos. Está asociada a querer controlar (si se da lo que quiero que sea seré feliz; se cumple mi "mandato"). Es una alegría con destino incierto o más bien, finito. Va a tener fin porque, como todos sabemos, TODO cambia inevitablemente.
Existe otra alegría. La palabra que se usa para definirla, en sánscrito, es ananda. Ananda significa literalmente "la danza que nunca termina". La danza que nunca termina es aquella que nace de un viaje simultáneo hacia adentro y afuera. Surge de la capacidad de conocernos y, a la vez, dejarnos nutrir por el entorno. Ananda surge de comprender cuál es nuestra esencia, cuál es nuestro potencial, nuestra semilla más esencial que nos constituye y cuya naturaleza es florecer (como toda semilla). Ananda no es tan inmediata porque no proviene de los deseos que nuestra mente acostumbra a proyectar. Ananda es la consecuencia de un trabajo interno, totalmente personal (nadie puede hacerlo por nosotros, por más guías y/o maestros o terapias que hagamos). Ese trabajo no es fácil, pero es absolutamente nuestra responsabilidad y decisión encararlo. Yoga propone muchas herramientas pero, para que se entienda, cualquier cosa o actividad que nos lleve a un descubrimiento genuino de quiénes somos, es yoga. Cualquier instrumento o herramienta o acción que nos lleve a un lugar de más claridad es yoga.Y, definitivamente eso nos tiene que llevar a experimentar ananda.
Ananda no significa que no vamos a sufrir más. Significa que hay un quantum de energía y alegría que nos sostiene por dentro; una red luminosa que se va agrandando a medida que vivimos (a pesar de que nos pueda seguir doliendo el mundo), porque el conocimiento de lo que descubrimos adentro ES. No es teoría o una fórmula que aprendí con alguien. Es mi propio descubrimiento de quién soy, qué quiero. Y esa joya no envejece, no se mancha, no se afecta con el tiempo. Es la consecuencia natural de nuestra búsqueda.
Podemos elegir si seguimos buscando satisfacer nuestros deseos o comenzar a mover los pies hacia la danza infinita. En este último caso, el viaje comienza hacia adentro. Para ser felices primero tenemos que SER. Tenemos que saber quiénes somos.

martes, 11 de marzo de 2014

Canto Védico

"Listen to the chanting. Sit quietly away from distraction. See your mind changing"
Escucha al canto. Siéntate tranquilo, apartado de toda distracción. Observa a tu mente cambiar.


El canto védico, con su práctica enraizada hace cientos de años, es una de las herramientas más poderosas y efectivas para calmar a la mente y meditar.
Sus efectos modifican aspectos físicos del ser humano y también estados de ánimo, emocionales, mentales, psíquicos.
Cuando aprendemos canto védico, la mente NO PUEDE hacer otra cosa que resonar en esas vibraciones específicas que ORDENAN nuestro estado interno.
A nivel más concreto, incrementa y estimula nuestro AGNI o "fuego interno"; responsable de la digestión y asimilación de alimentos, emociones, pensamientos. En última instancia, el estado de nuestro fuego (o capacidad de asimilación), incide directamente en nuestra percepción del mundo.
Se generan efectos concretos en nuestra voz y capacidad para expresarnos (entre otras cosas, autoestima, seguridad personal) así como también en la claridad y salud del resto de los sentidos.
Nos conocemos mejor. Accedemos a un espacio íntimo donde reside nuestro potencial.

Claramente todos estos beneficios no se obtienen de un día para otro de manera "mágica". Mi intención es dar a conocer una herramienta que vengo experimentando hace tiempo y cuyos efectos concretos veo manifiestos, después de todos estos años de estudio en India y de práctica personal.
No se necesita experiencia previa pero sí cierta inquietud o "llamado interno" que va más allá de la mera curiosidad por algo exótico.

 CANTO VEDICO
clases regulares los lunes de 14.00 a 15.00hs  desde marzo ajunio y desde agosto a noviembre -en Bahía Grande

seminario para iniciantes: sábado 10 de enero y sábado 7 de febrero 2015, 
de 9 a 12.00 en Loma verde-Escobar

lunes, 3 de marzo de 2014

Economía del Prana




Teoría y práctica INTEGRADAS al servicio de que cada alumno tenga conciencia real de lo que significa conocer, comprender y regular su nivel de energía y vitalidad, así como sus emociones y calidad de vida.
Un viaje hacia el refinamiento de nuestra mente.

Módulos mensuales durante todo el año.

Consultas e Inscripción previa: gabrielabinello@hotmail.com// 1165206511