"Yoga is a journey from dependancy to independancy" T.K.V Desikachar

martes, 11 de marzo de 2014

Lo nuevo este mes

 CANTO VEDICO los lunes de 14.00 a 15.00hs
-es una herramienta fundamental del yoga; sus efectos modifican desde los aspectos físicos del ser humano hasta estados de ánimo, emocionales, mentales, psíquicos.
-ayuda a FOCALIZAR la mente; cuando aprendemos canto védico, la mente NO PUEDE hacer otra cosa que aprender canto védico
-incrementa y estimula nuestro AGNI o "fuego interno"; responsable de la digestión y asimilación de alimentos, emociones, pensamientos, percepción del mundo.
--esto último genera efectos concretos en nuestra voz y capacidad para expresarnos (entre otras cosas, autoestima, seguridad personal) así como también en la claridad y salud del resto de los sentidos
--gracias a todo lo anterior, nos vamos conociento más y  mejor; conectamos con un espacio íntimo donde reside nuestro potencial

Claramente todos estos beneficios no se obtienen de un día para otro de manera "mágica". Mi intención es dar a conocer una herramienta que vengo experimentando hace tiempo y cuyos efectos concretos veo manifiestos, después de todos estos años de práctica.
No se necesita experiencia previa pero sí cierta inquietud o "llamado interno" que va más allá de la mera curiosidad x algo "exótico"...
A cargo de Gabriela Binello
 en Bahía Grande-Tigre

YOGA SUTRAS- Carpeta I, II y III
Los Yoga Sutras de Patánjali son la base filosófica del yoga. Más allá de cualquier escuela, tradición, maestro o técnica, cualquier clase que yoga debería estar basada en las enseñanzas de los Yoga Sutras. Los sutras tratan acerca de la naturaleza de nuestra mente, por qué sufrimos, cómo podemos evitar ese sufrimiento, entre otras cosas. Encierran VERDADES que lo transforman en un tratado de psicología moderna, respecto de la naturaleza de nuestra mente.
Abordaremos cada sutra, palabra por palabra en sánscrito, los aprenderemos a cantar de la manera tradicional y también integraremos su "verdad" a nuestra realidad cotidiana.
Este taller es ideal para profesores de yoga, alumnos que quieran profundizar más en la base que sostiene sus prácticas o para todos quienes intuyen que el yoga es mucho más que hacer posturas.
Yoga Sutras carpeta I -modalidad ONLINE
Yoga Sutras carpeta II- los miércoles de 10.00 a 11.00hs
Yoga Sutras Carpeta III- los miércoles de 14.00 a 15.00hs- se requiere tener cierto conocimiento previo de los sutras
Para más info comunicarse:
celu 1165206511 o por mail gabrielabinello@hotmail.com

lunes, 3 de marzo de 2014

La RESPIRACION como herramienta para MEDITAR

Módulo de DOS encuentros orientado a PROFESIONALES de la SALUD

Hoy en día nadie discute acerca de los beneficios de la meditación pero muy pocas personas llegan a experimentar tales beneficios.
Una de las razones de esto se debe a la falta de conocimiento sobre técnicas precisas para cada individuo. Por ejemplo, no todos los seres humanos tienen la capacidad de seguir una visualización guiada; una de las herramientas que más se usa en tales prácticas y que, de hecho, mucha gente confunde con la meditación en sí misma.

Meditar es un estado al cual se accede por diferentes técnicas, pasos y herramientas. Sus efectos se manifiestan tanto para quienes buscan un objetivo puntual (claridad en algún aspecto de su vida, convivencia con alguna enfermedad o dolor crónico, manejo stress, ansiedad, etc.) hasta una mayor conexión espiritual y trascendencia.
Una de las principales y más efectivas herramientas para acceder a ese estado es la RESPIRACION.

En este encuentro, abordaremos de manera práctica y con apoyo teórico todas las maneras de explorar e integrar la respiración en una práctica meditativa. Las técnicas clásicas de control y manejo de la respiración (habitualmente conocidas como pranayama) gozan de miles de año de conocimiento y práctica pero en este módulo NO nos detendremos en ellas sino que nos focalizaremos en ejercicios y conocimientos específicos de la RESPIRACION como medio para acceder a la MEDITACION.


Consultas e Inscripción previa: gabrielabinello@hotmail.com// 1165206511

domingo, 23 de febrero de 2014

Brotes de eucalipto.

Vuelvo al bosque después del incendio. Un incendio que quemó casi el 90% de las miles de hectáreas forestadas. El panorama es desolador. Acacias, pinos y tamariscos de cientos de años completamente teñidos por el humo. La tierra negra llena de agujeros de árboles que cayeron o fueron removidos. Una postal que siempre es verde en esta época del año y que hoy parece anticipar al otoño. Lo que escapa al hollín se ve marrón, rojo, amarillo.
Me paso mañanas y tardes caminando por los senderos. Como buscando algo. A paso rápido. Oliendo como un sabueso cada indicio. Rastreando huellas. Palpando texturas de hojas secas. Midiendo distancias, pozos. Trepando médanos. Descifrando los sonidos de los pájaros por entre las ramas que crepitan. En un momento me siento sobre un tronco caído y ya. Simplemente descanso. Y entonces entiendo. Lo que busco ya estaba antes de mí. Adentro del bosque, por afuera del sendero delimitado, nuevos BROTES verdísimos y rojos surgen de los troncos más oscuros. Me preguntan y me pregunto cómo. Cómo es posible que brote algo de todo eso. Y la respuesta es la que me acompañó todo el viaje. No hay acto humano que pueda hacer desaparecer la energía de la Naturaleza. La Sakti. Madre Tierra, Pachamama, Prakrti…. tantos nombres para una misma fuerza motora. El ser humano se ocupa rigurosamente cada día de negarlo, maltratarlo, bloquearlo, silenciarlo, detenerlo pero la circulación del PRANA no está DEL TODO en sus manos.
 Está más que claro que hay un cambio, una modificación de ese hábitat. Es evidente la ruina, la desolación, la negrura. Pero es innegable la fuerza de la vida abriéndose paso aún en las condiciones más hostiles. Y es todavía más impresionante comprobar -con una sola postal de un eucalipto calcinado lleno de nuevos brotes- la posibilidad de resurgir de las cenizas. Transformación mediante.

lunes, 27 de enero de 2014

Postal posible desde Chennai


Cada persona asocia a la India con alguna imagen en particular. Un sadhu cantando sus plegarias a la vera del Ganges en Varanasi. Millones de personas sumergiéndose en uno de los ríos más contaminados y sagrados del mundo. La exquisita arquitectura del Taj Mahal. Los ojos infinitos de alguna mujer envuelta en el más profundo de los saris. Trenes que recorren todo el subcontinente a un ritmo lento y constante. Bailarinas de ocho brazos y cascabeles en sus pies. Un sannyasin caminando por las calles de Rishikesh; cubierto de cenizas y el inefable tridente de Siva… 
Como profe de yoga, viajar a la India da lugar a múltiples especulaciones. Hay quienes creen que aquí sólo se estudia en un asram, durmiendo en grandes galpones, haciendo karma yoga y cumpliendo todos los pasos de la manera tradicional de enseñanza. Hay quienes imaginan que medito todo el tiempo en un ambiente silencioso y tranquilo. Muchos me preguntan “a qué maestro” sigo…. Otros tan sólo esperan las postales de las decenas de ciudades que debería visitar después de venirme hasta el fin del mundo.
Sin embargo, existe la posibilidad de que sólo me quede en la misma ciudad. Estudiando durante varias semanas. Con sólo un día libre para descansar. Viviendo en un departamento afuera de la escuela. Comiendo lo que me cocino, comprado en un supermercado o en una verdulería. Estudiando cómo aplicar de manera terapéutica un conocimiento milenario en la vida REAL de las personas reales. Integrando esas verdades a través de charlas interminables con mi amada profesora Sangeetha, chai de por medio. Caminando las calles de una moderna ciudad india. Aguzando los sentidos cada vez que cruzo una calle y anestesiando mi oído a las decenas de miles de bocinas que suenan cada segundo en cada cuadra.
Los Yoga Sutras dicen que nuestra mente sólo percibe “lo que puede”. La imaginación y la memoria pueden ser nuestras aliadas pero también los condicionantes para percibir las cosas “tal cual son”. Mientras elegimos la postal de la India que más nos guste, hay muchas otras postales posibles esperando ser descubiertas…

martes, 29 de octubre de 2013

Nuestros profes

Hace varios años estoy dando clases en la zona de Tigre y Escobar. De un tiempo a esta parte me propuse ir sumando otros profes que pudieran satisfacer las necesidades y requerimientos de mis alumnos de siempre y de los nuevos alumnos que van llegando. Todos los profes que trabajan actualmente en el estudio de Bahía están formados dentro de la Tradición de Krishnamacharya. Nos conocemos desde hace varios años y eso permite tener confianza y establecer códigos en común para interactuar. Trabajamos con grupos pequeños de alumnos, comunicándonos regularmente entre nosotros y bajo una coordinación general. Una de las cosas que siempre me fascinó de esta escuela es que la aplicación de las herramientas -así como de los consecuentes efectos de cada práctica- va a depender "del arte" de cada profesor. Por lo que CADA CLASE es distinta y CADA PROFE tiene un sello UNICO y ESPECIAL. 
Aquí debajo te invito a que conozcas algo más de cada uno de nuestros profes. Aunque la mejor manera de hacerlo es asistiendo a una de sus clases.

Federico Di Fresco// federicodifresco@gmail.com//www.federicodifresco.com.ar
Soy curioso, inquieto y entusiasta.
A lo largo de los años descubrí que disfruto mucho leer un buen libro, hallar nuevos puntos de vista tomando fotografías, escuchar música en vivo, navegar en buena companía, apreciar una obra arte, sentirme cerca del mar, aprender viajando, encontrarme practicando yoga, estudiar idiomas y todo aquello relacionado con la naturaleza, el arte y la tecnología.
Comencé a recorrer el camino del yoga en 2009 con Nicole Smith.
En 2013 finalicé el instructorado en Yoga siguiendo la tradición T. Krishnamacharya en Buenos Aires; dictado por Juan Pablo Martín junto a: Gabriela Binello, Gonzalo Rico Peña, Vanesa Sacca y Lilita Engelmann. Actualmente ofrezco prácticas grupales y personalizadas en Buenos Aires, Argentina.
Natalia Bruchilari// natalia.bruchilari@gmail.com
Soy Lic. en Nutricion (UBA) y a partir de mi fascinación con Yoga, hice el profesorado en Singapur durante mi experiencia de 2 años en este país asiático.Mi vocación es aportar todo aquello que mejore la calidad de Vida. Me interesa trabajar con chicos ya que durante la infancia se afianzan hábitos que se mantienen hasta la adultez.
Considero el yoga como un viaje hacia mi interior que integra cuerpo, mente y espíritu.
Connie Cerimedo// connieceri@yahoo.com
Mi camino practicando yoga comenzó en 2003. Nunca olvidaré la sensación con la que salía de mis primeras prácticas. Eran 6 cuadras que caminaba a casa totalmente diferentes a las que había transitado para llegar al centro. Mi respiración, mi postura, mi sensibilidad; todo estaba trabajado, pulido y billando.
Esa sensación me sigue acompañando después de cada práctica, y es lo que busco para estar conectada conmigo misma.
Luego de varias mudanzas, varios centros, y varios profesores, casi por casualidad llegué a esta escuela, donde este proceso que venía transitando se profundizó mucho mas.
Me capacité para dar yoga para niños dentro de esta Tradición, y lo estoy haciendo con mucho placer desde septiembre de 2012. Actualmente estoy completando el profesorado en la Tradición Krishnamacharya. Anteriormente trabajé como Terapista Ocupacional en el área de neuropediatria.
Amanda Paladín//amandapaladin.f@gmail.com
La práctica de yoga me ha permitido aprender a partir del cuerpo y comunicar lo que tengo para enseñar. Este es un aprendizaje que continúo haciendo y que intento ofrecer en mis clases. Estoy completando el profesorado de la tradición T. Krishnamacharya en Buenos Aires y cerrando mi Licenciatura en Letras (UBA). A la vez, doy clases de yoga y soy profesora de historia y literatura a nivel secundario.
Pilar Iriarte// mdpiriarte@hotmail.com//(15) 3428 6999
En el año 2005 comencé a practicar Yoga. Realicé un primer Instructorado del Gobierno de la Ciudad de Bs As. con docentes de la Universidad del Salvador: Carlos Gonzalez Laporte (Lic. en Estudios Orientales) y Dora Molteni. En el año 2006 comencé a dar clases y a enfocarme en el trabajo con adultos mayores; realizando diferentes seminarios. En el 2007 viajé a México.Durante la estadía en ese país tomé diferentes cursos profundizando conocimientos sobre el Yoga con varios profesores internacionales. Allí tuve mi primer acercamiento a la tradición Krishnamacharya. A partir de ese momento empecé a experimentar una conexión más profunda en mi práctica de Yoga; motivación para realizar la formación en esta escuela al regresar a Buenos Aires. En 2013 finalicé el profesorado en esta tradición. Tomé seminarios de Yoga para embarazadas y cantos védicos con las profesoras de esta escuela, Liliana Engelman y Vanesa Sacca, y me di cuenta de la importancia de estas herramientas en las clases y el proceso del embarazo. Hoy sigo disfrutando mucho de seguir aprendiendo y transmitiendo todas las herramientas que ayudan a sentirse mejor con uno mismo y todo lo que eso envuelve.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Meditación: el mejor bizcochuelo de todos.

Muchas personas llegan a mis clases buscando “meditar”. A veces por propia curiosidad; otras por sugerencia del terapeuta o el médico.
Meditar es una de las experiencias más ricas y plenas que puede vivir un ser humano.  Sin embargo, no existe lugar, persona, curso, fórmula o práctica mágica que me GARANTICE meditar. Si bien es requisito fundamental encontrar un buen guía (especialmente al  comienzo) es importante diferenciar la práctica (ejemplo “una clase de meditación”) de la experiencia en sí misma (meditar).
Para empezar, lo único que puede hacer un buen guía de meditación es combinar las herramientas para facilitar el acceso a la meditación del que busca meditar. Para esto, (aparte de conocer muy bien las herramientas) debe comprender muy bien a quien tiene enfrente. O sea que tiene que ser un excelente OBSERVADOR. O sea que tiene que practicar Meditación (no leer o teorizar sobre meditación sino PRACTICAR –esto debería expresarse a través de sus actos más cotidianos).
Meditar es lograr que el bizcochuelo salga esponjoso, humeante, delicioso. Todo lo que puedo haber hecho antes como profesor es seleccionar cuidadosamente los mejores ingredientes, ajustar las cantidades, mezclar en el momento indicado, preparar la temperatura justa… y luego confiar en la cocción. La fusión, integración y resultado de ese proceso (el bizcochuelo humeante y perfecto) ya no va a depender de mí.
Es importante entender esto último porque entonces puedo diferenciar claramente entre PRACTICAR y lograr MEDITAR.  Ambos caminan de la mano pero son dos cosas diferentes. Es muy probable que acceda al estado de meditación como consecuencia de una práctica (correcta, indicada para mí) sostenida en el tiempo. Y es muy probable que apenas un sabor de ese estado de meditación me renueve las ganas y la voluntad para SOSTENER esa práctica para siempre.
Meditar es expandir nuestro nivel de conciencia. Es capacidad de foco. Es conocernos de Verdad. Es la aparición del Observador.  Es lograr un estado de calma y plenitud. La experiencia donde la mente que habla incesantemente se CALLA. Es un estado donde puedo sentir agradecimiento por nada en particular; simplemente por SER.
Todas estas descripciones son bellas y prometedoras. Pero son solo PALABRAS. No accedo a la meditación porque alguien me dice “mis células dicen GRACIAS”. No accedo a través de una voz externa que me pide que visualice el mundo en armonía y calma (menos si ni siquiera puedo quedarme sentado en una silla sin que mi espalda grite de incomodidad!). No accedo porque alguien-inclusive con la mejor intención- me pide que escuche a mi silencio interior. Comprender la GRAN DIFERENCIA entre teoría y práctica (entre cómo me debería sentir y cómo siento verdaderamente) es una de las primeras cosas que podemos empezar a limpiar, si verdaderamente queremos acceder a la meditación. Es probable que esto último desanime a muchos buscadores de soluciones mágicas. Pero, entonces, el aroma a bizcochuelo habrá comenzado a esparcirse por toda la casa...

Meditation. Best cake ever.
Many people come to classes asking for "meditation". In some cases, they are moved by their own personal interest. In some others, they just follow their therapist´s suggestion.
Meditation could be one of the most nurturing experience in life. However, neither a place, nor a teacher, a special course or magic practice can ever guarantee me the achievement of this goal: meditation in itself. Even when it is a pre-requisite to find a good teacher (particularly at the beginning) it is important to make a difference between the practice (for example a meditation class) and the experience of meditation in itself.
Firstly, the only thing that a good teacher can do is to combine the tools efficiently so as to provide a good guidance to the meditation-seeker. For this goal, the teacher needs to know very well his student. This means that the teacher needs to observe accurately. This means the teacher should practice meditation himself (not being a good lecturer on meditation, not a good reader of meditation books but a meditation practioner). 
Meditation as an experience is when the cake smells and tastes really good All I could have done before (as a teacher) is choosing the best ingredients, adjusting the quantities, blending the mixture in the correct moment, providing the correct temperature... and then just wait till it is cooked. The integration and result of all those steps will no more depend on my intervention.
This is important to remind because only then I can differentiate clearly between practising meditation and really achieving meditation. Both walk very close together but they need to be separated to understand them. Most probably I would achieve meditation after practising (the correct practise)  for a long time. And surely, that glimpse of that experience of meditation would be enough to hold my practice forever.
Meditation is the expansion of our consciousness. It implies the capacity of holding a focus. It is connecting with our real Truth. It is the reencounter with our "Observer". It is reaching a place of calm and fulfilment. The place where our endless talkative mind stays silent. A state where I feel grateful for nothing in particular; just being.
All these are nice and enchanting words. They could be true but they are only words if I do not practice.

 I do not achieve meditation because someone says "all the cells in your body are grateful". I do not achieve it through an external voice that suggests me to see a world full of love and peace (specially if I am  not even being  able to sit down properly on a chair without having backpain). I do not reach meditation when someone -even with the best intention- asks me to listen to my inner silence. Understanding the great difference between theory and practice (between what it should happen and what is REALLY happening) is one of the first things we need to clean if we really want to experience meditation. This could be discouraging for many seekers of instant results. But, then, our house would have started to smell as the best cake ever...

domingo, 15 de septiembre de 2013

Vairagya: a favor de la propia corriente.



 “El buen tiempo me pone de buen humor” es la frase de los últimos días. Con septiembre llegan juntos los “nuevos brotes” de las plantas  y los “contratos” de renovación personal. Quizás la primavera goce del mejor ranking entre las estaciones del año pero es indudable que, de por sí, el cambio se traslada a otros aspectos internos.
Para que haya algo nuevo hay algo que no debe estar más (tal como era). La flor nueva no puede brotar sin que la hoja anterior haya caído. Las musculosas no entran en el mismo estante de los pulloveres. El calor corporal no cede si no abandono las sopas y los guisos calóricos de la estación invernal. Los Yoga sutras no hablan de pulloveres, hojas secas o sopas pero sí se refieren a Vairagya como uno de los ejes de cualquier transformación. Vairagya es desapego. Entrega. Lo opuesto a resistencia. Soltar. Aceptar.
Si, usted amigo, no necesita cambiar NADA de su vida, esta nota termina aquí. Si, por el contrario, necesita amigarse un poco con “el cambio”, algunas ideas pensadas hace más de dos mil años y aún vigentes pueden serle de ayuda.
Los Yoga Sutras de Patánjali dan por sentado diferentes niveles de desapego. Los niveles más básicos requieren práctica con esfuerzo. A nivel concreto: es posible que si tengo un apego incontrolable por comer chocolate, una de las maneras para “aquietar” esa compulsividad es con cierta disciplina (el esfuerzo de no comprar chocolate, por ej.). Pero, a medida que SOSTENGO esa práctica a lo largo de un tiempo, algo hace que naturalmente no desee TANTO comer chocolate. Eso incluye una cuota interesante de esfuerzo y, especialmente, reflexividad. Vaiyragya aquí requiere de cierta voluntad pero está al alcance de todos.
Los niveles más sutiles y profundos de vairagya (o desapego) suceden como consecuencia NATURAL del esfuerzo y estarían asociados a des-identificarme de mi ego personal (aquel que “me” diferencia de los demás, rotula, clasifica –alimentando por igual a un alto o bajo nivel de autoestima). Por ejemplo: el MIEDO es una de las grandes emociones negativas en auge. La super-expansión del miedo va de la mano de una gran necesidad de CONTROL. Y de PODER. ¿Control de qué? De lo que es “MIO”: MI auto, MI casa, MI bicicleta, MIS libros, MIS ideas, etc. Como si tener o no tener cualquiera de estas posesiones me definiera. O, ya a un nivel más profundo, la necesidad de controlar MI familia, MIS hijos, MIS amigos, MI mujer, MI marido. Como si tuviera la capacidad de regir el destino de los demás. O, por último, la recurrencia de medidas (hipercontroles de salud y seguridad) que me ASEGUREN casi como en un contrato irrevocable la permanencia y confort de mi propia vida.
Los yoga sutras, con más de  dos mil años de existencia, también dicen que todos los seres vivos saben de qué se trata del miedo ya que todos nacemos con un instinto de supervivencia; el deseo de vivir. Sin embargo, la exacerbación de la sociedad del control, la medición y previsión (ligadas a la superexpansión del EGO desde que el hombre cree tener el poder total sobre la naturaleza y la vida) hacen estallar nuestros miedos a niveles insospechados.  Al punto de definirnos por la cantidad y calidad de fobias o ataques de pánico que tenemos…
Muchas veces también nuestro EGO se identifica por lo negativo. Tengo “tal” enfermedad o dolencia y SOY eso (léase enfermedad o cualquier situación que me ubique en rol sufriente o de víctima). Todo mi marco mental y discursivo gira en torno a “eso” (si mejoro, si empeoro, si estoy en una buena o mala etapa, si logré superarlo, etc.). Los síntomas no son inventados pero hay un apego innegable a definirme a través de la negatividad. La opción de salir de este círculo vicioso a veces es tan aterrador (¿quién soy si no soy “esto” que sufre?) como insondable.
Los niveles aún MAS elevados de vairagya se corresponden con ciertos estados de conciencia donde “el cambio” prácticamente no nos afecta. Un lugar donde no hay deseo por nada en particular; simplemente SOY. Este estado está lejos de un marco mental signado por la desidia, el abandono o la abulia. Es un estado de claridad, plenitud y paz, según se describe. Es obvio que jamás puedo forzar llegar a este nivel ya que –como la meditación- sólo puedo seguir ciertos pasos, técnicas y herramientas y ésta sucede por sí sola si tiene que suceder. Este  nivel tan elevado de desapego tiene la misma naturaleza que los estados más altos de meditación y de conciencia (samadhi).
El “cambio” sucede SOLO aún sin necesidad de que intervengamos. Pero si aparece cualquier señal que nos regala un destello de lo que podríamos ser si llegáramos a transformarnos profundamente, seguramente elegiríamos andar ese camino. Transformarnos aquí quiere decir: “un reacomodamiento interno que permite expresar algo que ya traemos y que mantenemos dormido; nuestro potencial”.
El invierno está llegando a su fin. Ese ciclo tiene que desaparecer para que asome la primavera. Las nuevas flores dependen TANTO de su fuerza por brotar así como de su desapego por las flores pasadas que “ocuparon” ese espacio. No creo en fórmulas idénticas para todos; cada quien sabrá cómo, cuándo y dónde. Pero… no existe cambio sin cambiar. No existe cambio si no soltamos algo que traíamos.  Es probable que esto nos haga sufrir pero más sufrimos cuando luchamos en contra de algo que ya es. Todas las veces que esto suceda estaremos nadando en contra de nuestra propia corriente (nuestro potencial). Y, después de un tiempo, hasta lleguemos a creer en la posibilidad de habernos mantenidos siempre seguros en el mismo lugar.

Vairagya: within our natural flow (my english version; sorry for any mistake, english speakers!!)
“This nice weather lightens me up” is something I have been listening for the last days. Together with September (in the southern hemisphere), arrive the “new sprouts” and the “contracts” for personal renovation. Maybe spring is one of the most popular seasons of the year. However, change -on its own-, permeates other inner aspects.
For something new to appear, something else has to disappear. The new flower cannot blossom if the previous leaf had not fallen. T-shirts cannot enter on the same shelf where the pullovers are. Body heat will not decrease if I continue eating thick soups and stews. Yoga sutras do not speak on sweaters, dried leaves or thick soups but YES they speak on VAIRAGYA as one of the main axis for transformation[i]Vairagya is detachment. Surrender. The opposite of resistance. Tol let go.
If you, my dear friend, do not need to change anything in your life, this note ends here. If, on the contrary, you need to have some more friendly relationship with “change”, maybe some reflections that come from more than two thousand years ago may help.
The Yoga sutras of Patanjali leave for granted different levels of vairagya. The first levels deal with the idea of practice together with effort. For example, it is possible that if I have great attachment to chocolate, one of the ways to “calm” that urge could be throughout some discipline (not buying chocolate, for ex.) But, as long as I sustain that practice of not buying chocolate, naturally this urge will start to decrease gradually. Of course this includes some effort and, specially, some self inquiry. Vairagya here requires will power but it is something possible for most of us.
More subtle and profound levels of vairagya (or detachment) should come as a natural consequence of that previous effort and most probably would be associated with the des-identification of my personal ego (the “I-ness” that differentiates me from the “others”, the one that labels, classifies and feeds my high or low self esteem, both equally). As an example here we can see FEAR as one of the most popular negative emotions in our times. The super expansion of fear goes together with the great need of control. And power. Control of what? Of what is MINE: MY car, MY house, MY bike, MY books, MY ideas… As if I could be identified by any of them. Or even in a more profound level, the need to control MY family, MY husband, MY wife, MY brothers, MY friends, MY children, MY pets. As if I could be able to have some incidence in the destiny of other human beings. Or, last but not least, the once and again health and safe measures and rules that REASSURE me a permanent contract of longevity and comfort-warm life.
Yoga sutras also say that we all –human beings- know very well what fear is about. (YS II.9) This has to do with our natural instinct of survival and the urge to live (YS IV.10). However, the exacerbation of society of control, measurement and  prediction (associated with super-expansion of EGO since man THINKS he can control nature and life) makes our fears explode to unimaginable levels. To such an extent that which we end defining ourselves by the quantity or the specificity of our last phobia or panic attack.
Also, many times our ego makes a clear link with disease.  I have “this” disease and I “become that” disease (disease or any situation that drives me to a role of victim). So all my mind frame spin around “this” (if I am better or worse; if I am in a good phase or relapsing, etc.). The symptoms here are true but there is an undeniable attachment to define myself within negativity. The only idea of getting out of this negative cycle could be as much frightening (who am “I” apart from the one who suffers?) as unfathomable.
The highest levels of vairagya have some correspondence with subtle levels of consciousness in which change does not affect me (YS I.15; YS I.16). A place where there is no desire for anything in particular; basically, I AM. This has nothing to do with apathy, abandonment or indolence. It is a state of clarity, fulfillment and peace. It is more than obvious that I cannot reach that subtle place making any effort. Like with meditation, I can only follow certain technics, tips, hints, etc. but this will happen if it is meant to happen. This highest levels of vairagya can be associated with the highest levels of consciousness (Samadhi; YS I.47, YS I.48, YS I.49: YS I.50, YS I.51).
“Change” will happen even if we do not even move a finger to help this. But if we are allowed to “taste” any anticipation of the reach of fulfillment of our real transformation surely we will choose this path. Transformation here stands for: an internal re-arrangement that allows us to express something we already have which is hidden; our true potential” (YS IV. 2, YS IV.12).
Winter is ending in the southern hemisphere. This cycle needs to END for spring to come. The new flowers depend on their own nature to blossom as much as on their detachment for the previous ones that were in that place. I do not believe in prescribed formulas to all; each of us should know how, when, where. But… there is NO change WITHOUT change. There is no change if we do not allow some new space; if we do not let go something we have been carrying before. It is possible that this can make us suffer but we will suffer even more if we fight against something that already IS. All the times we do this we are swimming against the flow (our own nature). And even after some time, we can end believing about the possibility of having been safe and sound always in the same place.




[i] Transformation here can be read also as a state of yoga (nirodha or even samadhi).  YS I.2; YS I.12; YS IV.2.