"Yoga is a journey from dependancy to independancy" TKV Desikachar

miércoles, 9 de julio de 2014

Chennai, una vez más.

Estoy en Chennai, India, estudiando hasta el 23 de julio. Las clases grupales continúan regularmente hasta ese día con diferentes reemplazos.
A partir del 25 de julio retomo todos mis horarios habituales de clases grupales e individuales.
Los espero a mi vuelta, inspirada y contenta de poder compartir parte de mi experiencia.

domingo, 15 de junio de 2014

Alegría, ¿dónde estás?


Hay un canto que proviene de los Upanisads, parte de los Vedas,una de las fuente del conocimiento del Yoga y otras escuelas filosóficas de la India. El canto va convocando a diferentes fuerzas de la naturaleza para que vayan nutriendo diferentes partes y funciones del cuerpo y la mente. Así es como, por ejemplo, le pide al sol que nutra a la vista, a la luna que nutra a la mente, al fuego que nutra la capacidad para expresarnos o comunicarnos, entre muchos otros. A su vez, el canto dice "que eso (lo nutrido por el sol, por ejemplo), nutra mi corazón. Que eso (en mi corazón) me nutra por entero. Que eso (mi totalidad) nutra mi ser más íntimo. Y que, sólo desde ese ser más íntimo nutrido, pueda expandirme y nutrir a mi entorno. El canto habla de que, a medida que todas nuestras capas van siendo nutridas, nos tornamos más livianos (de hecho así se llama "laghunyasa") y, sólo a partir de que fuimos nutridos capa a capa, podemos nutrir con lo mejor de nuestra esencia, con lo mejor que tenemos, a los demás.
¿Quién no quiere la fórmula de la felicidad? ¿Cuántos de nosotros queremos ser felices y que los demás también lo sean? Sin embargo, ¿por qué cuesta tanto, a veces?
Yoga dice que existen dos tipos de alegría: una alegría más inmediata asociada a la concreción de nuestros deseos y a la búsqueda de la misma en el "afuera". Esa alegría puede ser muy intensa. Así como "evaporable" en una milésima de segundo. Es una alegría dependiente de que las cosas se cumplan tal como las deseamos, proyectamos. Está asociada a querer controlar (si se da lo que quiero que sea seré feliz; se cumple mi "mandato"). Es una alegría con destino incierto o más bien, finito. Va a tener fin porque, como todos sabemos, TODO cambia inevitablemente.
Existe otra alegría. La palabra que se usa para definirla, en sánscrito, es ananda. Ananda significa literalmente "la danza que nunca termina". La danza que nunca termina es aquella que nace de un viaje simultáneo hacia adentro y afuera. Surge de la capacidad de conocernos y, a la vez, dejarnos nutrir por el entorno. Ananda surge de comprender cuál es nuestra esencia, cuál es nuestro potencial, nuestra semilla más esencial que nos constituye y cuya naturaleza es florecer (como toda semilla). Ananda no es tan inmediata porque no proviene de los deseos que nuestra mente acostumbra a proyectar. Ananda es la consecuencia de un trabajo interno, totalmente personal (nadie puede hacerlo por nosotros, por más guías y/o maestros o terapias que hagamos). Ese trabajo no es fácil, pero es absolutamente nuestra responsabilidad y decisión encararlo. Yoga propone muchas herramientas pero, para que se entienda, cualquier cosa o actividad que nos lleve a un descubrimiento genuino de quiénes somos, es yoga. Cualquier instrumento o herramienta o acción que nos lleve a un lugar de más claridad es yoga.Y, definitivamente eso nos tiene que llevar a experimentar ananda.
Ananda no significa que no vamos a sufrir más. Significa que hay un quantum de energía y alegría que nos sostiene por dentro; una red luminosa que se va agrandando a medida que vivimos (a pesar de que nos pueda seguir doliendo el mundo), porque el conocimiento de lo que descubrimos adentro ES. No es teoría o una fórmula que aprendí con alguien. Es mi propio descubrimiento de quién soy, qué quiero. Y esa joya no envejece, no se mancha, no se afecta con el tiempo. Es la consecuencia natural de nuestra búsqueda.
Podemos elegir si seguimos buscando satisfacer nuestros deseos o comenzar a mover los pies hacia la danza infinita. En este último caso, el viaje comienza hacia adentro. Para ser felices primero tenemos que SER. Tenemos que saber quiénes somos.

martes, 11 de marzo de 2014

Canto Védico


-es una herramienta fundamental del yoga; sus efectos modifican desde los aspectos físicos del ser humano hasta estados de ánimo, emocionales, mentales, psíquicos.
-ayuda a FOCALIZAR la mente; cuando aprendemos canto védico, la mente NO PUEDE hacer otra cosa que aprender canto védico
-incrementa y estimula nuestro AGNI o "fuego interno"; responsable de la digestión y asimilación de alimentos, emociones, pensamientos, percepción del mundo.
--esto último genera efectos concretos en nuestra voz y capacidad para expresarnos (entre otras cosas, autoestima, seguridad personal) así como también en la claridad y salud del resto de los sentidos
--gracias a todo lo anterior, nos vamos conociento más y  mejor; conectamos con un espacio íntimo donde reside nuestro potencial

Claramente todos estos beneficios no se obtienen de un día para otro de manera "mágica". Mi intención es dar a conocer una herramienta que vengo experimentando hace tiempo y cuyos efectos concretos veo manifiestos, después de todos estos años de práctica.
No se necesita experiencia previa pero sí cierta inquietud o "llamado interno" que va más allá de la mera curiosidad x algo "exótico"...

 CANTO VEDICO los lunes de 14.00 a 15.00hs en Bahía Grande

lunes, 3 de marzo de 2014

Módulos de Respiración




Las técnicas clásicas de control y manejo de la respiración (habitualmente conocidas como pranayama) gozan de miles de año de conocimiento y práctica. Como todo conocimiento dentro del yoga, los beneficios y secretos de estás técnicas no se alcanzan leyendo o aprendiendo de manera teórica sino a través de la experiencia. Es por eso que les propongo transitar por una serie de clases en las que iremos profundizando y puliendo las técnicas de respiración de manera práctica pero con información teórica precisa que sustenta la práctica. Teoría y práctica INTEGRADAS al servicio de que cada alumno tenga conciencia real de lo que significa conocer, comprender y regular su nivel de energía y vitalidad, así como sus emociones y calidad de vida.
Arrancamos el sábado 9 de agosto de 10.00 a 12.00hs en Bahía Grande (Tigre). Cada uno de los módulos se irá agendando mes a mes y, si bien se irán desarrollando técnicas y prácticas progresivamente, CADA MODULO ES INDEPENDIENTE.
Consultas e Inscripción previa: gabrielabinello@hotmail.com// 1165206511

domingo, 23 de febrero de 2014

Brotes de eucalipto.

Vuelvo al bosque después del incendio. Un incendio que quemó casi el 90% de las miles de hectáreas forestadas. El panorama es desolador. Acacias, pinos y tamariscos de cientos de años completamente teñidos por el humo. La tierra negra llena de agujeros de árboles que cayeron o fueron removidos. Una postal que siempre es verde en esta época del año y que hoy parece anticipar al otoño. Lo que escapa al hollín se ve marrón, rojo, amarillo.
Me paso mañanas y tardes caminando por los senderos. Como buscando algo. A paso rápido. Oliendo como un sabueso cada indicio. Rastreando huellas. Palpando texturas de hojas secas. Midiendo distancias, pozos. Trepando médanos. Descifrando los sonidos de los pájaros por entre las ramas que crepitan. En un momento me siento sobre un tronco caído y ya. Simplemente descanso. Y entonces entiendo. Lo que busco ya estaba antes de mí. Adentro del bosque, por afuera del sendero delimitado, nuevos BROTES verdísimos y rojos surgen de los troncos más oscuros. Me preguntan y me pregunto cómo. Cómo es posible que brote algo de todo eso. Y la respuesta es la que me acompañó todo el viaje. No hay acto humano que pueda hacer desaparecer la energía de la Naturaleza. La Sakti. Madre Tierra, Pachamama, Prakrti…. tantos nombres para una misma fuerza motora. El ser humano se ocupa rigurosamente cada día de negarlo, maltratarlo, bloquearlo, silenciarlo, detenerlo pero la circulación del PRANA no está DEL TODO en sus manos.
 Está más que claro que hay un cambio, una modificación de ese hábitat. Es evidente la ruina, la desolación, la negrura. Pero es innegable la fuerza de la vida abriéndose paso aún en las condiciones más hostiles. Y es todavía más impresionante comprobar -con una sola postal de un eucalipto calcinado lleno de nuevos brotes- la posibilidad de resurgir de las cenizas. Transformación mediante.

lunes, 27 de enero de 2014

Postal posible desde Chennai


Cada persona asocia a la India con alguna imagen en particular. Un sadhu cantando sus plegarias a la vera del Ganges en Varanasi. Millones de personas sumergiéndose en uno de los ríos más contaminados y sagrados del mundo. La exquisita arquitectura del Taj Mahal. Los ojos infinitos de alguna mujer envuelta en el más profundo de los saris. Trenes que recorren todo el subcontinente a un ritmo lento y constante. Bailarinas de ocho brazos y cascabeles en sus pies. Un sannyasin caminando por las calles de Rishikesh; cubierto de cenizas y el inefable tridente de Siva… 
Como profe de yoga, viajar a la India da lugar a múltiples especulaciones. Hay quienes creen que aquí sólo se estudia en un asram, durmiendo en grandes galpones, haciendo karma yoga y cumpliendo todos los pasos de la manera tradicional de enseñanza. Hay quienes imaginan que medito todo el tiempo en un ambiente silencioso y tranquilo. Muchos me preguntan “a qué maestro” sigo…. Otros tan sólo esperan las postales de las decenas de ciudades que debería visitar después de venirme hasta el fin del mundo.
Sin embargo, existe la posibilidad de que sólo me quede en la misma ciudad. Estudiando durante varias semanas. Con sólo un día libre para descansar. Viviendo en un departamento afuera de la escuela. Comiendo lo que me cocino, comprado en un supermercado o en una verdulería. Estudiando cómo aplicar de manera terapéutica un conocimiento milenario en la vida REAL de las personas reales. Integrando esas verdades a través de charlas interminables con mi amada profesora Sangeetha, chai de por medio. Caminando las calles de una moderna ciudad india. Aguzando los sentidos cada vez que cruzo una calle y anestesiando mi oído a las decenas de miles de bocinas que suenan cada segundo en cada cuadra.
Los Yoga Sutras dicen que nuestra mente sólo percibe “lo que puede”. La imaginación y la memoria pueden ser nuestras aliadas pero también los condicionantes para percibir las cosas “tal cual son”. Mientras elegimos la postal de la India que más nos guste, hay muchas otras postales posibles esperando ser descubiertas…

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Meditación: el mejor bizcochuelo de todos.

Muchas personas llegan a mis clases buscando “meditar”. A veces por propia curiosidad; otras por sugerencia del terapeuta o el médico.
Meditar es una de las experiencias más ricas y plenas que puede vivir un ser humano.  Sin embargo, no existe lugar, persona, curso, fórmula o práctica mágica que me GARANTICE meditar. Si bien es requisito fundamental encontrar un buen guía (especialmente al  comienzo) es importante diferenciar la práctica (ejemplo “una clase de meditación”) de la experiencia en sí misma (meditar).
Para empezar, lo único que puede hacer un buen guía de meditación es combinar las herramientas para facilitar el acceso a la meditación del que busca meditar. Para esto, (aparte de conocer muy bien las herramientas) debe comprender muy bien a quien tiene enfrente. O sea que tiene que ser un excelente OBSERVADOR. O sea que tiene que practicar Meditación (no leer o teorizar sobre meditación sino PRACTICAR –esto debería expresarse a través de sus actos más cotidianos).
Meditar es lograr que el bizcochuelo salga esponjoso, humeante, delicioso. Todo lo que puedo haber hecho antes como profesor es seleccionar cuidadosamente los mejores ingredientes, ajustar las cantidades, mezclar en el momento indicado, preparar la temperatura justa… y luego confiar en la cocción. La fusión, integración y resultado de ese proceso (el bizcochuelo humeante y perfecto) ya no va a depender de mí.
Es importante entender esto último porque entonces puedo diferenciar claramente entre PRACTICAR y lograr MEDITAR.  Ambos caminan de la mano pero son dos cosas diferentes. Es muy probable que acceda al estado de meditación como consecuencia de una práctica (correcta, indicada para mí) sostenida en el tiempo. Y es muy probable que apenas un sabor de ese estado de meditación me renueve las ganas y la voluntad para SOSTENER esa práctica para siempre.
Meditar es expandir nuestro nivel de conciencia. Es capacidad de foco. Es conocernos de Verdad. Es la aparición del Observador.  Es lograr un estado de calma y plenitud. La experiencia donde la mente que habla incesantemente se CALLA. Es un estado donde puedo sentir agradecimiento por nada en particular; simplemente por SER.
Todas estas descripciones son bellas y prometedoras. Pero son solo PALABRAS. No accedo a la meditación porque alguien me dice “mis células dicen GRACIAS”. No accedo a través de una voz externa que me pide que visualice el mundo en armonía y calma (menos si ni siquiera puedo quedarme sentado en una silla sin que mi espalda grite de incomodidad!). No accedo porque alguien-inclusive con la mejor intención- me pide que escuche a mi silencio interior. Comprender la GRAN DIFERENCIA entre teoría y práctica (entre cómo me debería sentir y cómo siento verdaderamente) es una de las primeras cosas que podemos empezar a limpiar, si verdaderamente queremos acceder a la meditación. Es probable que esto último desanime a muchos buscadores de soluciones mágicas. Pero, entonces, el aroma a bizcochuelo habrá comenzado a esparcirse por toda la casa...

Meditation. Best cake ever.
Many people come to classes asking for "meditation". In some cases, they are moved by their own personal interest. In some others, they just follow their therapist´s suggestion.
Meditation could be one of the most nurturing experience in life. However, neither a place, nor a teacher, a special course or magic practice can ever guarantee me the achievement of this goal: meditation in itself. Even when it is a pre-requisite to find a good teacher (particularly at the beginning) it is important to make a difference between the practice (for example a meditation class) and the experience of meditation in itself.
Firstly, the only thing that a good teacher can do is to combine the tools efficiently so as to provide a good guidance to the meditation-seeker. For this goal, the teacher needs to know very well his student. This means that the teacher needs to observe accurately. This means the teacher should practice meditation himself (not being a good lecturer on meditation, not a good reader of meditation books but a meditation practioner). 
Meditation as an experience is when the cake smells and tastes really good All I could have done before (as a teacher) is choosing the best ingredients, adjusting the quantities, blending the mixture in the correct moment, providing the correct temperature... and then just wait till it is cooked. The integration and result of all those steps will no more depend on my intervention.
This is important to remind because only then I can differentiate clearly between practising meditation and really achieving meditation. Both walk very close together but they need to be separated to understand them. Most probably I would achieve meditation after practising (the correct practise)  for a long time. And surely, that glimpse of that experience of meditation would be enough to hold my practice forever.
Meditation is the expansion of our consciousness. It implies the capacity of holding a focus. It is connecting with our real Truth. It is the reencounter with our "Observer". It is reaching a place of calm and fulfilment. The place where our endless talkative mind stays silent. A state where I feel grateful for nothing in particular; just being.
All these are nice and enchanting words. They could be true but they are only words if I do not practice.

 I do not achieve meditation because someone says "all the cells in your body are grateful". I do not achieve it through an external voice that suggests me to see a world full of love and peace (specially if I am  not even being  able to sit down properly on a chair without having backpain). I do not reach meditation when someone -even with the best intention- asks me to listen to my inner silence. Understanding the great difference between theory and practice (between what it should happen and what is REALLY happening) is one of the first things we need to clean if we really want to experience meditation. This could be discouraging for many seekers of instant results. But, then, our house would have started to smell as the best cake ever...